La medicina de la mariposa

Canción Estrellada, el chamán que tenía el don de transmitir la sabiduría de su pueblo a través de historias y de la música, había ido a visitarme a Rio de Janeiro. Habíamos hecho una caminata por los senderos de Tijuca, donde se encuentra uno de los mayores bosques urbanos del planeta. Conformábamos un pequeño grupo. Desde un claro en lo alto de la montaña teníamos a Rio reposando a nuestros pies, así que podíamos divisar diversos barrios de la ciudad, algunos al borde del mar. En el silencio de la montaña podíamos oír la pulsación de la ciudad, así como se oyen los latidos de un corazón, y entender con mayor claridad el concepto de una ciudad como un ser vivo; su lenguaje, misterios y transformaciones. La conversación se extendió, pasando por la dificultad que a veces encontramos para adaptarnos a una ciudad hasta los problemas que tenemos para entender un momento existencial, en donde todo parece complicado y, algunas veces, sin solución. Canción Estrellada, que escuchaba todo sin decir palabra, se entrometió en la charla: “Todo depende de si los ojos aún son los de la oruga o si ya pertenecen a la mariposa”.

El comentario instigó la curiosidad de algunas personas del grupo. El chamán explicó que la filosofía sobre el poder de los animales era una herencia cultural de su pueblo. Agregó que los animales no tienen consciencia, pero que cada especie tiene instintos y características propias. Los diversos comportamientos forman ondas energéticas en la sicoesfera del planeta. Captar y aprovechar esas vibraciones para curar el alma o para superar una dificultad en determinados momentos de la vida, hacía parte de la tradición religiosa de sus ancestros. Todo en el universo se interconecta, como las ramificaciones neuronales de un cerebro, explicó, y profundizó el raciocinio: “El cerebro es la exacta miniatura del universo. Por lo tanto, cada cosa que existe en el mundo tiene una conexión con nosotros. De alguna manera nos influencia. Nada debe ser menospreciado. Entender y aplicar esto para el bien es parte esencial de la sabiduría de mis antepasados. A cada paso que damos en dirección hacia la luz, estamos iluminamos todo el mundo”. 

“Muchas veces uso la medicina de la mariposa para cerrar un ciclo existencial o para hacer posible que una idea se expanda del imaginario a la realidad”. Al oír tales palabras el interés del grupo aumentó. Canción Estrellada amplió la explicación: “A menudo, ante una situación que nos desequilibra, todo parece desmoronarse. Los muros se hacen insuperables. No me refiero tan solo a los inevitables problemas cotidianos; también me refiero a los sueños, a aquellos proyectos de vida que nos alegran el corazón. Algunos parecen inalcanzables por su magnitud y entonces, ni siquiera nos permitimos la osadía de intentarlo. Nos esforzamos en olvidarlos y continuamos con nuestra vida. Sin embargo, un pedazo de nosotros se desvanece”.

“Es en la fase de la oruga que la dificultad aparece. Una situación se presenta para obstruir el viaje. Al arrastrarse por el suelo para moverse, a la oruga todo le parece difícil, cualquier objetivo permanece distante. Una pequeña piedra se vuelve una enorme muralla que bloquea el camino. Una desalentadora sensación de impotencia envuelve a la oruga ante la dureza del mundo. Sin embargo, no se ilusionen al pensar que esa fase es desprovista de valor. Recuerden que todo en el universo tiene su razón de ser y existir, que todo se interrelaciona y se explica. Toda dificultad trae en sí una lección y una herramienta de superación. La medicina de la mariposa, dependiendo del caso, puede convertirse en ese instrumento de auxilio, pues nos enseña el poder de la transmutación. Transmutar es transformar a sí mismo. Para esto es necesario entender y superar todas las fases del ciclo, como en cualquier proceso evolutivo”. 

“Al principio las dificultades se muestran aparentemente insuperables. No se crean débiles por esto. Todos se sienten así al inicio de los ciclos; todos se sienten orugas al depararse con problemas desconocidos, pero las dificultades, todas ellas, existen solo en apariencia. Entender y aceptar esto es premisa primordial para la cura chamánica, así como una valiosa lección. Claro que podrán desanimarse, desistir y perecer ante el muro. La otra opción es transformarse para superarlo. Al escoger sobrepasar el obstáculo, optamos por la evolución. Estamos listos para iniciar el proceso de transmutación. Esta es la medicina de la mariposa”.

“No existe magia para que una oruga se convierta en mariposa; no basta desearlo o simplemente chocar los dedos. Hay que tener el firme propósito de cambiar. No desviar el obstáculo que se interpone en el camino, sino cambiar a sí mismo, como manera eficiente de superar el obstáculo y proseguir. Cuando vemos las cosas de manera diferente la vida se modifica. Reparen que para la oruga que se arrastra, una piedra representa un enorme muro; para la mariposa que vuela, un muro tiene la altura de un rayón de tiza en el suelo”.

“Pero cuidado; ninguna transmutación es fácil. Es un ejercicio de voluntad, una batalla dura librada en las entrañas de la oruga. La transformación de la oruga solo se inicia cuando se acepta el exacto tamaño que de hecho tiene; sin quejas ni lamentos. Esto no es demérito; es sabiduría. Aceptarse pequeño es paso esencial para el crecimiento. Sin uno no existe el otro. La humildad es condición fundamental para la transformación. Aquel que se cree grande no tiene espacio para crecer. Al final, solo merecemos un poder cuando entendemos su real valor. En verdad, nunca lo conquistamos antes de aprender a usarlo con humildad y amor”.

“Estas son las premisas para la transmutación: coraje, sabiduría y amor”.

“El próximo paso es que la oruga entienda que ningún otro animal concede el poder de las alas; ni siquiera el león, rey de la selva, posee tal poder. El poder de las alas es un legado suyo, una herencia oculta en sí, adormecida, a la espera de ser despertada. Todo poder ofrecido por alguien es ilusorio y efímero. Es preciso entenderse y aceptarse como una oruga para proseguir. Es necesario entender y aceptar el poder de las alas como legítimamente suyo o nunca lo alcanzarán”.

“A partir de ahí la oruga avanza hacia la próxima etapa: el capullo. Es la fase de los estudios, de la introspección y del encuentro consigo mismo; del conocimiento, de la quietud, de la soledad y del descubrimiento. De los libros, de la meditación, de colocar el ego a dialogar con el alma. El capullo es el encierro en sí mismo, es profundizar en la oscuridad del ser para encontrar las propias alas. Es el descubrimiento de todo aquello en lo que nos podemos convertir, del poder oculto que habita en cada uno de nosotros. Sin excepción. Este poder es representado por las alas, símbolo de libertad. Liberarse de los miedos que oprimen, de las sombras que ilusionan, de la ignorancia que engaña, de los conflictos que desorientan, de las debilidades que inhiben. Es la cura de los sufrimientos que tanto incomodan en aquel instante de la existencia. Por esto mi pueblo denomina ese proceso de medicina. Las alas están allá, dentro de la oruga, pero no crean que es como entrar en un mercado y tomar un producto expuesto en la estantería. Será necesario hacerlas germinar en las propias entrañas. En esta fase, la del capullo, la oruga volverá a precisar de aquellas tres virtudes citadas: coraje, sabiduría y amor. Coraje para encontrarse consigo en la oscuridad del ser; sabiduría para conocerse por entero; amor para realizar la reforma estructural en el pensar y en el vivir”.

“Para encontrar las alas hay que dejar de raciocinar como oruga y pensar como mariposa. Para que las alas crezcan es indispensable no querer seguir viviendo como oruga y estar dispuesto a vivir como una mariposa. No es tan fácil como parece. Una mariposa no es apenas una oruga con alas. Se trata de otro ser, completamente diferente, pues ve y actúa diferente. Créanme, no es fácil, pero es lindo”.

“Entonces llega el momento de la magia, la hora de volver a la luz. Por tanto, será necesario romper el capullo. ¿Cómo hace la mariposa para rasgarlo? Usa las alas. El capullo es sólido, sus fibras son duras y opone una enorme resistencia a la mariposa, lo que es perfecto para que el nuevo ser pueda fortalecer sus alas y su voluntad. En ese momento es importante que la mariposa rompa sola el envoltorio, sin ayuda externa, para que sus alas no se debiliten ni haya duda con relación al propio poder. Solamente las alas fuertes y grandes, capaces de rasgar el capullo, lograrán alzar grandes vuelos. Es un momento solitario, pero grandioso; es liberarse del cascarón, es la salida de la oscuridad hacia la luz. Es el descubrimiento de las propias alas, de la fuerza, de su poder”. 

“Si la oruga se niega a transformarse, perecerá en la tristeza de la prisión de las piedras o en la amargura de la oscuridad del capullo. Hay orugas que nunca entran al capullo; otras no logran salir de allí. Depresión y violencia son síntomas que suelen representar esas dos metáforas”.

“Al superar esa etapa y dejar atrás el capullo, estará simbólicamente renunciando a una forma de ser que no va más con su nueva personalidad. No se trata de negar el pasado, fuente valiosa de experiencias, sino de no permitir más que situaciones pretéritas sean obstáculos para proseguir. Al final, quien se transforma ya no se arrastra pues tiene alas. Sin explicar nada, las personas se sorprenderán y comentarán que hay algo diferente, tanto en el habla como en la postura, reflejada en la serenidad de las elecciones, en la mirada y en la alegría. Estas son las alas a las que me refiero. Dirán que es otra persona, pues en realidad hubo transformación”.

“Noten que la oruga no cambió el mundo; ella se transformó a sí misma. Al convertirse en mariposa, el mundo se modificó para ella”.

Todo el grupo estaba encantado con las palabras de Canción Estrellada. Después de algunos instantes de silencio, las personas comenzaron a hablar al mismo tiempo. Comentaban sobre la filosofía y la poesía contenidas en la medicina chamánica de la mariposa. Les extrañaba que un animal tan frágil tuviese tal poder. El chamán aclaró: “Hace parte de la lección: el poder está en lo pequeño, en lo improbable. En crear lo nuevo donde muchos creen que no hay nada más. Imprevisible como el vuelo de la mariposa; creativo como los colores de sus alas. La insignificante oruga posee un fantástico poder negado al enorme rinoceronte. La fuerza no está solo en lo físico, sino principalmente en lo emocional y en lo mental. No está en las condiciones materiales, sino en la capacidad espiritual. El poder va más allá de la apariencia; está oculto en la esencia. El manejo de la espada es de gran importancia para el guerrero, pero por más preparado y hábil que sea, si es dominado por el miedo, si mentalmente se siente débil, si no entiende la razón de la batalla o no cree en el propio don estará derrotado. Recuerden que las personas que cambiaron el rumbo de la humanidad eran físicamente frágiles, pero con una inconmensurable fuerza en el alma. Las alas se refieren al poder del alma”.

“Sin embargo, vale aclarar que hay una cura específica disponible en cada animal, aplicable a determinados momentos de la vida. Está el momento de entrar a la caverna para esperar que el invierno pase como lo enseña el oso; de la protección a la manada como lo hace el lobo; de oír al cuervo, el mensajero de las otras dimensiones; de sobrevolar las grandes altitudes para tener la capacidad de ver desde lo alto como tan solo el águila es capaz. En fin, son innumerables las posibilidades, cada una con su belleza, significado y cura”.

Claro que surgieron muchos cuestionamientos de cómo usar esa medicina de modo objetivo. Canción Estrellada les explicó que se trata de métodos que precisan adecuarse a las características de cada individuo y a las dificultades específicas del momento. Por eso las orientaciones eran siempre de naturaleza subjetiva para adaptarlas a cada caso. Pues, al final, con o sin orientación terapéutica, cada uno estará consigo mismo siempre. “Esta es la clave de la verdad, del poder y de la luz”, concluyó.

Antes de que alguien dijera algo más, el chamán enfatizó: “Todavía no terminé de explicar todo el tratamiento de la medicina de la mariposa”. Ante las miradas de sorpresa, Canción Estrellada dijo: “Falta la última fase del ciclo de transformación, una etapa igualmente importante: la polinización. La razón de existir de la mariposa no es solamente la de volar para atravesar los muros. Es preciso darle un sentido al vuelo. La mariposa no solo pasea por los jardines, sino que vuela entre las flores compartiendo la riqueza de la vida. El polen que recibe aquí es ofrecido allí. Ella ofrece vida para multiplicar la vida. Así altera la realidad; entonces, el mundo responde con belleza”. 

Apuntó con la quijada hacia la ciudad que latía a nuestros pies y dijo: “Comenzamos polinizando la propia alma. De ella retiramos la mejor esencia para perfumar nuestra casa. De allí partimos por las calles de la ciudad sembrando las virtudes del corazón. La vida nos acoge y nos hace ciudadanos. Esa es la lección de la mariposa”.

Gentilmente traducido por Maria del Pilar Linares.

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