Solo hay valor donde antes había miedo.

Las historias de ficción han fascinado a la humanidad desde el inicio de los tiempos porque revelan secretos escondidos en el inconsciente; aunque interfieren en nuestra manera de ser, con frecuencia, demoran en ser decodificados. Justamente allí, en el inconsciente, por ser territorio selvaje, las sombras actuan y terminan alterarando nuestras vidas. A través de las aventuras imaginarias narradas en los libros o en las pantallas de televisión, el héroe enfrenta villlanos peligrosos, se le presentan dificultades inesperadas, necesita superar límites, aprende con pérdidas y frustraciones para finalmente encontrar el mayor tesoro: a sí mismo.

En el fondo, la ficción cuenta la historia de cada uno de nosotros disfrazada con otra ropa, escenario y maquillaje. La necesidad que tenemos del héroe nace al identificar el valor indispensable para enfrentar nuestros dragones y permitir que lo mejor de nosotros florezca. El guardián de ese puente que todos debemos atravesar es el miedo.

El miedo es el padre de todas las sombras. Los celos nacen del miedo de que la persona amada nos abandone; la envidia viene del miedo de que la vida del otro sea más bonita que la nuestra; la rabia no es nada más de que el miedo de mirarnos al espejo y enfrentar quien realmente somos; la tristeza surge en el momento en que nuestro miedo intenta defendernos de nuestras propias limitaciones; la victimización nace del miedo de negar los desafios inherentes a la evolución; la fuga de la realidad es el miedo de enfrentar la verdad. La lista es enorme, sin embargo tenemos siempre el miedo al acecho intentando impedirnos caminar a través del fantástico e infinito Sendero de la Luz.

“Las mayores batallas se libran dentro de nosotros mismos”, solía repetir el viejo monje del monasterio de la montaña. “Ignorar la prisión lo hace aún más cruel. Los héroes son llamados así porque osaron enfrentar sus propias sombras, justo aquellas que más temían o fingían que no existían. Sólo hay valor donde antes existía el miedo”, advertía.

El miedo surge del instinto animal de sobrevivencia y puede sernos útil para alertarnos del peligro inminente. Sólo eso, pues el miedo se vuelve sombra, nos domina y aprisiona en los sótanos de los sentimentos densos y de los pensamientos oscuros.En la prisión sin rejas del miedo solemos negar la celda al no ver lo que nos limita, paralisa o nos saca del camino. Más que sexo, poder o dinero es el miedo que acaba moviendo parte del mundo, pero para el lado equivocado.

Todo lo que la vida quiere de nosotros es coraje. Coraje para sumergirnos dentro de nosotros, para conocernos por entero y transformarnos. Dejar atrás ideas y actitudes pasadas, inventar una nueva forma de ser. Coraje para aceptar y abrazar el sendero, una vez que lo hayamos vislumbrado. Después, coraje para recorrerlo. En esto consiste la valentía de enfrentar el miedo escondido en los laberintos oscuros del alma con las luces del amor y de la sabiduría. Sí, nuestras sombras son los grandes adversarios que deben ser enfrentados, entendidos y transformados.

A cada sombra iluminada es como si el héroe – no lo olvides, cada cual es el héroe de su propia historia – adquiriera una nueva espada o poder y se hiciera más fuerte para continuar rumbo a la misión de salvar a la linda y amada princesa. Es decir, pulir la piedra de la existencia hasta que se revele el diamante del alma. Luz pura. Es para esto que las historias sirven, es esto que las historias quieren revelarnos.

Observa que en algunos terrenos de la vida ya caminamos con tranquilidad y despojados de cualquier miedo. Situaciones que antes nos aterraban, hoy están superadas por completo permitiéndonos transitar sin mayores sustos o tensión. Ya no representan más obstáculos. Significa que ya tuvimos coraje para enfrentar algunos de nuestros miedos. Son dificultades y traumas ancestrales, sociales o culturales que nos impiden decir “sí” cuando creemos que es lo correcto, decir “no” cuando algo nos hace mal, escoger libremente quien queremos ser y por donde seguir (aunque muchos, todavía asombrados por miedos y preconceptos, griten que estamos errados o que estamos retrocediendo). En fin, vivir lo mejor de nuestra esencia.

Desde el miedo del cuarto oscuro de la infancia hasta enfrentar a un superior en el ambiente de trabajo porque no estamosde acuerdo con su modo de actuar, pero callamos por temor a perder el empleo, o por tener conflictos en establecer los límites necesarios en la convivencia familiar para encontrar la verdadera paz en el hogar. Lentamente podremos agudizar la percepción, tener la libertad para elegir y revelar la belleza que existe dentro de cada uno de nosotros en la exacta medida en que enfrentemos nuestros miedos y nos transformemos.

“Cada uno de estos momentos significa una batalla vencida. En ese instante sonrriéte a ti mismo en silencio, como en oración, pues adquiriste un nuevo don. Los miedos son ritos de pasaje o portales, que al ser superados mejoran y fortalecen al andariego en la gran travesía de la vida. El coraje del héroe reside en el alma de todos. Úsalo”, enseñaba el viejo monje.

 

Gentilmente traducido por Maria del Pilar Linares.

Discusiones — Una respuesta

  • Maite 1 de marzo de 2017 on 13:42

    Hola
    Me encantan estos relatos, Mº del Pilar Linares los traduce, pero quién los selecciona, quién los escribió?
    Un saludo amoroso.