Los milagros son transformaciones ocultas en nosotros

“Lo que se llama magia recibe el nombre de milagro en otras tradiciones. El nombre cambia pero es la misma fuerza y poder”, dijo Canción Estrellada, anciano nativo del Pueblo del Camino Rojo, mientras preparaba la pipa de cuenco de piedra. Estábamos sentados alredeor de una pequeña fogata bajo el manto fantástico de la Vía Láctea, haciéndonos preguntas sobre los misterios del universo. Esperé a que él diera una pequeña bocanada y con ello invitase a sus ancestrales, que ya cabalgaban con el viento, a participar de nuestra conversación. Me miró con las llamas reflejadas en sus ojos y dijo: “Magias o milagros son como llamamos a las transformaciones que aún no podemos explicar. Lo importante es entender que eres parte del milagro. La semilla germina cuando encuentra suelo fértil; cada cual es su propio jardinero y sin el debido trabajo ninguna rosa florecerá. El sol y la lluvia es para todos pero la siembra es personal e intransferible. Lo esencial es entender que cada cual tiene que hacer su parte para deleitarse con la magia de la vida”.

También explicó que hay un intercambio incesante entre esferasy que los aliados del plano invisible solamente pueden intensificar el trabajo con nosotros si estamos preparados: “Somos los pilares del puente por el que atraviesan; por lo tanto, entre más firmes sean los cimientos, mayor tránsito habrá. Sin el desarrollo de un código moral propio, donde no se practique ningún mal a cualquier cosa o persona, no se llega a ningún lugar. Tales conceptos son los sólidos fundamentos del alma”, acrecentó.

No se pronunció palabra. El pasar de la noche con su sinfonía nos permitió ejercitar el ver más allá. El pensamiento voló y me trajo recuerdos del Viejo, el monge más antiguo del monasterio de la Orden, que me instruyó sobre la importancia de las energías que emanamos. “Todo en el universo es energía. Hasta lo que conocemos como materia no es nada más que energía condensada, concepto admitido hoy por la Física Cuántica, pero reconocido por los esotéricos hace siglos. Las energías se alinean por afinidad o semejanza, siendo nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes las fuentes generadoras. Así, si deseas la aproximación de los ángeles, benefactores espirituales o amigos invisibles – no importa cual sea el nombre que se les aplique – sutiliza tu energía para que, en la medida de lo posible, te aproximes a la frecuencia vibratoria de ellos. Presta atención en ti. Refina lo que piensas, sientes y haces”.

“Los más importantes milagros están en las pequeñas transformaciones que se dan en nuestro interior, permitiendo una permeabilidad cada vez mayor entre los planos. La espina dorsal de toda la sabiduría universal se resume en amar a todos como nos gustaría ser amados. Hacer el bien a cambio de esperarlo. Cualquier otro conocimiento es apenas un comentario a esta enseñanza mayor. Amar incondicionalmente es un acto de profunda sabiduría, pues trae consigo la ampliación de la consciencia, la liberación del alma y el consentimiento para ver en la oscuridad. Conviértete en una mejor persona cada día y despierta el poder adormecido en lo más profundo de tu ser. El antiguo secreto de los alquimistas de convertir el plomo en oro no era más que iluminar las propias sombras, alineándolas con el alma. No hay riqueza o milagro mayor”.

Como si adivinara mis pensamientos, el sabio chamán rompió el silencio: “Magia es transformación. Las más importantes ocurren en la esencia más íntima del ser. Tú eres el mago y también eres la propia magia, pues al transformarnos modificamos el mundo, operando pequeños milagros en lo cotidiano, casi imperceptibles, sólo visto por las miradas atentas. Pasamos a rebosar los cambios de manera natural a través del brillo en la mirada, de la sensibilidad amorosa en el sentir, del pensar claro y luminoso, libre de los automatismos; de la palabra adecuada, de la compasión al entender al otro, del actuar sereno y digno. Un ser moral desnudo de cualquier moralismo. Sus emociones primarias y densas, que hasta entonces lo dominaban como reacciones inmediatas ante las dificultades cotidianas, pasan a transformarse en sentimientos nobles y sutiles cada vez con mayor facilidad, hasta que un día su corazón vibra en pura luz. Señal de un paso importante, donde trazos de la evolución individual pasan a integrar el espíritu, como una estrella que brilla en el firmamento y poco a poco expande e ilumina todo y a todos a quienes encuentra, en sintonía con la expansión del propio Universo, pues lo contiene en sí”.

En aquella noche, dos tradiciones convergían para mostrarme que la verdadera sabiduría es una sóla.

La mañana comenzaba a dar mustras de que no tardaría en llegar. Canción Estrellada tocó su tambor con ritmo suave para entrar en sintonía con la pulsación del planeta que despertaba. La música me hizo estampar una sonrisa de satisfacción. El chamán me miró y devolviéndome la sonrisa dijo: “Compartir alegremente con toda la gente lo más valioso que hay en tu corazón es la mejor manera de agradecer al Gran Misterio por todas las magias permitidas. Sólo así es posible seguir caminando en belleza. Esta es la lección y el poder del sol que ilumina y calienta a todos dándonos vida sin distinción”.

Gentilmente traducido por Maria del Pilar Linares.

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